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martes, 23 de octubre de 2012

LGTB y otros.

Una persona, un único ADN (por ahora), sus circunstancias, sus sueños, sus creencias.
Un producto, genérico, para todos.
La diferencia está en el ojo del que mira.
La clave en el verbo del que vende.
La capacidad de convertir un producto genérico en algo único porque eres tú quién lo vas a adquirir.
El producto se hace especial al comprarlo. No lo compras por que sea especial.
El principio básico de la religión: un dios 'único' para cada creyente, porque cada uno cree como quiere creer.
Las iglesias adornan a dios para que acabe siendo tu 'Dios' cuando crees en él.
En resumen, si tienes algo genérico que vender contrata a quién sea capaz de hacer ver a tus clientes que compran algo hecho sólo para ellos.

viernes, 13 de julio de 2012

La solución no puede ser parte del problema

Dejar volar la imaginación y que los dedos vuelen también sobre el teclado posándose en las letras oportunas. Poder escribir lo que uno piensa y esperar que sirva para algo.

Veo miedo y el miedo no es bueno para encontrar la solución.

La clase política española, las grandes empresas, las organizaciones que las representan, los sindicatos, los funcionarios, los empleados por cuenta ajena, los pensionistas, nunca podrán comprender a los autónomos y a los pequeños empresarios, ni falta que nos hace.
No queremos que nos entiendan, queremos que nos respeten, que tengan claro que tenemos el antídoto contra el miedo porque estamos vacunados en incertidumbre, en riesgo, en lucha, en necesidad, en ganas de mejorar.

Aunque hoy en España la mayoría de los autónomos y de las pequeñas empresas están dentro de aquel juego de estrategia infantil que unos llamaban 'hundir la flota' y otros 'los barcos', es decir, o están 'tocados' o están 'hundidos', todavía están dispuestos a seguir 'jugando' una partida tras otra, solo porque 'jugar' es su vida.
No es cuestión de masoquismo, ni siquiera de pura necesidad. Es cuestión de forma de ser, de ADN, lo llevamos dentro, nos gusta, nos apasiona y, además, sabemos que somos la solución.

¿Por qué entonces nos obligan a cerrar, a desaparecer, a 'sumergirnos'?
¿Nadie se da cuenta de que solo queremos que nos dejen trabajar, que no dejen en paz, que no nos machaquen con restricciones, gastos, tasas, impuestos, regulaciones?

No pedimos subvenciones, pedimos exenciones. Para crear empleo competitivo, para reinvertir en nuestro negocio, para tener futuro.

No vamos a contratar a nadie hasta que estemos exentos de pagar los impuestos que ese empleado supone y hasta que tengamos la libertad de prescindir de él cuando consideremos y sin coste alguno. Que sea el estado el que le garantice su indemnización por despido y su cotización a la Seguridad Social si cree que eso es lo correcto. Nosotros solo podemos ofrecerle un salario acorde a lo que pueda ser capaz de aportar al beneficio de cada empresa.

Solo así crearemos consumidores reales en España, personas a las que les inocularemos esa vacuna contra el miedo llamada empleo, personas que poco a poco se animarán a gastar, incluso a endeudarse razonablemente para invertir en bienes y servicios de mayor importe.

Como tenedores de la solución estaremos dispuestos a arriesgar nuestro presente si nos permiten tener futuro, acabemos de una vez para siempre con lo de responder de las deudas empresariales con nuestros bienes personales 'futuros'.      
En la vida hay aciertos y errores, de todo se aprende, pero de nada vale el aprendizaje si no te dejan volverlo a poner en práctica.

Jóvenes sin oficio ni beneficio, ancianos e incapacitados sin pensión, parados sin prestación, eso es lo que nos espera en este país si no ponemos el foco en la solución que está delante de nuestras narices: dejar vivir en paz a los muchos autónomos y pequeños empresarios que, con la que está cayendo, todavía queremos seguir intentándolo aquí, en España.


Cuando John McClaen pronunció su mítica frase "Si no tienes la solución, entonces eres parte del problema" advertía a todos aquellos que no nos entienden que, simplemente, confíen en nosotros y nos dejen intentarlo un día sí y otro también. No les fallaremos porque, sin duda, su futuro es el nuestro.
      
                  

martes, 26 de junio de 2012

Priapismo empresarial


Siempre he creído que la capacidad de 'estar a la altura' dependía de inyectar todos los recursos posibles en el momento adecuado, en el sitio adecuado.
De nada vale agrandar algo cuando en reposo cumple sus funciones básicas perfectamente.
Cuando se tiene un 'tamaño normal' y se es capaz de aumentarlo a voluntad, se vive más cómodo que con una erección constante y dolorosa.

Lo mismo debería de pasar en las empresas: cuando llegue la oportunidad de hacer negocio pongamos 'toda la carne en el asador', excitémonos convenientemente y aguantemos el tiempo necesario para conseguir el orgasmo en forma de máxima rentabilidad.

¿Por qué sobredimensionar nuestra estructura sólo con el fin de estar preparados por si 'salta la liebre'?
Como mucho deberíamos tener la 'viagra' a la vista por si atisbamos en el horizonte una oportunidad clara. Una 'viagra' en forma de posible préstamo o de subcontratación de un proveedor que sólo tomaremos cuando tengamos muy claro que vamos a tener la oportunidad de 'mojar'.

Por contra evitemos el 'gatillazo' confiando en nuestra capacidad y manteniendo la salud de nuestra organización en los estándares adecuados.
Que el miedo no nos paralice cuando llegue el momento de 'ejecutar' y nos haga perder el negocio para el que tanto nos hemos preparado.

Y no nos engañemos, nuestro objetivo como empresa no es sólo tener el máximo número de orgasmos sino también (y por encima de lo anterior), conseguir que los clientes disfruten tanto de la 'coyunda' que deseen repetir lo máximo posible, eso sí,  si puede ser, sólo con nosotros.  

jueves, 7 de junio de 2012

Extracto de mi intervención en el Afterwork de ASCEGA


Aquí os dejo este enlace por si estáis interesados en verme además de en leerme. 
Aprovecho para agradecer a ASCEGA la grabación de mi ponencia y espero poder ofrecérosla íntegra en breve.

Una vez que pinchéis en Vimeo la clave es   ASCEGA.
 

lunes, 4 de junio de 2012

Metáfora

En un destartalado automóvil, dos padres y dos hijos conversan. Cualquiera de los tres se da cuenta de que ninguno de los otros dos le escucha, pero siguen hablando.
Es un viaje a ninguna parte, la convivencia en un espacio minúsculo de recuerdos sesgados, sueños incumplidos, acciones concretas, ilusiones.
El mismo coche, tres realidades, la hija con esperanza y fuerzas para luchar, el hijo, simplemente sobrevive porque, como padre de ella, tiene la obligación de hacerlo. No como su padre que ya ha renunciado a ver un mundo mejor y prefiere acomodar la memoria a la épica de su pasado.
Se necesitan, sin la experiencia tamizada por la reflexión del abuelo la nieta caería en el abismo de la locura. Sin la ilusión de ésta, su padre dejaría de levantarse cada mañana.
Sólo existe el automóvil, un ahora que obliga a viajar juntos a un pasado y a un futuro que no existen, sólo hay una dirección: hacia adelante, el tiempo que dure el combustible o que haya carretera por donde rodar.
Lo único que está prohibido es pararse, aunque el coche se vaya desmembrando a cada bache y parezca que agoniza, hay que seguir avanzando.
Detenerse sería el fin de los sueños y también el fin de los recuerdos, por eso el padre agarra con fuerza el volante, mira al frente y... acelera. Por ella, pero también por su padre.