Hace unos días, en una entrevista que me hicieron en RTVE, tuve la ocasión, una vez más, de insistir en la importancia de aprender del fracaso y en la necesidad que todo emprendedor tiene de contar con un mentor que haya fracasado y haya hecho lo propio.
Si emprendes tienes un 90% de posibilidades de fracasar, tu éxito será fracasar rápido y barato. La victoria radica en quedar levemente herido para poder levantarte e intentarlo de nuevo.
Si emprendes de la mano de un mentor que haya emprendido, que haya fracasado y, sobre todo, que haya aprendido de todo lo anterior, tus probabilidades de fracaso bajarán hasta el 50%.
Autoestima emprendedora toda, soberbia ninguna. Los que más saben más se dan cuenta de que les falta todo por aprender. Déjate acompañar una parte del camino y, si puedes, incluso permite que, antes de salir a caminar, alguien que tenga las suelas de sus zapatos desgastadas prepare contigo el viaje.
http://www.rtve.es/alacarta/audios/la-lanzadera/lanzadera-17-10-13/2071442/
En la vida hay que estar siempre dispuesto a empezar de nuevo (decía mi abuelo).
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domingo, 27 de octubre de 2013
lunes, 23 de septiembre de 2013
VÍDEO: EN LA VIDA HAY QUE ESTAR SIEMPRE DISPUESTO A EMPEZAR DE NUEVO
Este pasado mes de julio, en la Universidad de Vigo, tuve la oportunidad de participar en la sesión de los talleres INCUVI titulada "Cómo fracasar y no morir en el intento" organizada por Juan José Romero y Roberto Pérez de la empresa Suma Importancia compartiendo ponencia también con Pablo Conde. Como estas sesiones se graban en vídeo con calidad, me gustaría compartir con vosotros mis reflexiones en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=_iFcuvwmPyw
Y como siempre, si lo consideráis conveniente, difundidlo y compartidlo las veces que queráis.
Muchas gracias por dedicar 30 minutos de vuestro tiempo a escuchar una historia demoledora contada con cierto desparpajo.
Y como siempre, si lo consideráis conveniente, difundidlo y compartidlo las veces que queráis.
Muchas gracias por dedicar 30 minutos de vuestro tiempo a escuchar una historia demoledora contada con cierto desparpajo.
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viernes, 21 de junio de 2013
Hablando en RTVE de Emprendimiento Responsable
Querían a alguien que hablase en primera persona de la parte 'oculta' de emprender y encontraron mi libro.
Muchas gracias a Armando López , Director de "La Lanzadera" en Radio Exterior de España por haber tenido la paciencia de buscarme y de leerme.
http://media3.rtve.es/resources/TE_SLANZAD/mp3/9/1/1371796225019.mp3
Muchas gracias a Armando López , Director de "La Lanzadera" en Radio Exterior de España por haber tenido la paciencia de buscarme y de leerme.
http://media3.rtve.es/resources/TE_SLANZAD/mp3/9/1/1371796225019.mp3
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martes, 30 de abril de 2013
Sr. Radical
En España hay unos 70.000 presos y unos 14.000 monjes
contemplativos, estos son los únicos colectivos que no tienen que preocuparse
de nada. Tienen comida y techo garantizado sin tener que realizar un trabajo
remunerado.
Puestos a elegir, la alternativa carcelaria te ofrece mayor
contacto con el mundo exterior (visita dominguera) y relaciones sociales más
amplias (paseo por el patio), a su vez, la clausura monacal te garantiza una
total tranquilidad interior y una vida sin mayores sobresaltos (ya se sabe que
hablar está sobrevalorado).
Si no te convencen ninguna de estas dos opciones, siento
decirte que ubicarse en alguno de los grupos que contempla la última Encuesta
de Población Activa no te asegura nada, incluso la opción de ser empleado
público está en entredicho, ya que en cualquier momento empezarán a rebajarles
el sueldo hasta límites sólo conocidos por los antiguos funcionarios de la ex
Unión Soviética.
Dejando al margen los criterios para definir lo que es una
persona ‘Activa’ para la EPA
(las amas de casa no lo son), en España somos 47 millones de ciudadanos
(bajando) y sólo a 22,8 millones se nos considera ‘Activos’. De ellos, tan sólo
16, 6 millones ejercen como tales.
No voy a comentar lo obvio, la insostenibilidad del estado
de bienestar que conocemos cuando sólo
un 35% de la población está ocupada, me temo –permítanme la digresión- que tendremos que inventar otro modelo y
calificarlo como ‘de bienestar’ aunque no se parezca ni ‘por el forro’ al que
habíamos alcanzado. Sin embargo sí voy a realizar un análisis microscópico de
los datos, enfocando mi lente en la distribución de esas personas ‘Ocupadas’.
Grosso modo, de los más de 16 millones de personas ocupadas,
10 millones y medio lo son por cuenta ajena, 3 millones por cuenta propia y casi otros 3 millones
serían empleados públicos.
Hace un tiempo, desde las asociaciones de autónomos y pymes
se decía aquello de que “si cada uno contratase un trabajador, se acabaría con
el paro” parece que ahora van a tener que contratarse al menos dos… O quizá
también se podría doblar el número de autónomos y que los 6 millones resultantes
contratasen a los 3 millones de parados que quedarían, ‘et voilà’, pleno empleo
en España.
Sobre el papel todo resulta fácil, pero la realidad es que
no se puede montar un negocio o hacerse autónomo cuando no hay mercado objetivo
para tu producto o servicio. Y, desgraciadamente, en España, no hay consumo
suficiente para tanto potencial autoempleado. Tengamos en cuenta que más de 5
millones de personas de las ocupadas no llegan a ganar 1.000 € mensuales lo
que, tras el gasto de subsistencia (vivienda, comida, salud) poco les queda
para hacerse consumidores de otros servicios (sector éste, el de servicios, en
el que la mayoría de los autoempleados recalan cuando deciden montar su propio
negocio).
Por tanto, cuando los políticos enarbolan la bandera del
¡Hágase emprendedor! ¡Monte su propio negocio! deberían ser conscientes de que
ofrecer este tipo de sacrificios a los dioses de la economía no sólo no va a
solucionar nada sino, más bien, todo lo contrario.
Otras soluciones típicas que también se proponen para
mejorar los resultados de la EPA ,
acaban pasando siempre por la internacionalización, y no me refiero a fabricar
productos en nuestro país para exportarlos (apenas tenemos industria) me
refiero a lo que antes se conocía vulgarmente por ‘emigración’ ya que, si
buscas trabajo, quizá lo encuentres fuera de España y nos arregles un poco la
estadística.
Nos queda el reparto del trabajo, pero como ya hemos visto,
si ganas menos de 1.000 € es poco probable que puedas trabajar la mitad, cobrar
500 € y sostener a tu familia. Aunque es verdad que tendrías mucho más tiempo
para estar con los tuyos, no en todos los casos esto es tan maravilloso como lo
pintan ¿verdad?
Por tanto nos abocamos al sistema ‘Robin Hood’, debemos
robar a los ricos para dárselo a los pobres. Esta es una metáfora válida para
el principio lógico de redistribución de rentas que cualquier democracia
esgrime en su esencia pero que, como vemos todos los días, no se cumple.
Entonces ¿qué hacemos?
Lo primero dejar de engañarnos a nosotros mismos y asumir la cruda
realidad.
Viviremos más pero viviremos peor. Dispondremos de menos
dinero y tendremos menos servicios públicos gratuitos. La mayoría no podremos
jubilarnos porque alcanzar una pensión digna será imposible, no habremos
cotizado los años necesarios ni la cantidad adecuada. Probablemente no
tendremos una vivienda en propiedad porque, incluso tras acabar de pagar la
hipoteca, los impuestos sobre ella la convertirán en una carga imposible de
aguantar y prefiramos venderla (eso sí, a un precio muy por debajo de lo que
nos costó). Nuestros padres no nos podrán ayudar y nuestros hijos mucho menos
y, lo peor, nosotros no podremos ayudar ni a nuestros padres ni a nuestros
hijos.
Una vez que nos hemos quitado la venda de los ojos sólo nos
queda proponer alternativas radicales si queremos lograr otro futuro diferente
al que hemos descrito en el párrafo anterior.
A mí se me ocurren varias cosas radicales, la primera dejar
el aparato del Estado en su mínima expresión (aunque eso suponga a corto plazo
otro millón más de parados y acabar con las autonomías), lo segundo dejar de
pagar la deuda pública renegociando con nuestros acreedores nuevos plazos de
amortización y abono de intereses (y, por tanto, dejar de emitir deuda nueva),
lo tercero negociar nuestra posición en el club que llamamos Unión Europea (si
no les gustan las nuevas reglas que les vamos a proponer, nos marchamos), lo
cuarto, en función de lo anterior, mandar el euro a tomar viento y volver a la
peseta, lo quinto dedicar los recursos del país a crear o relanzar sectores
estratégicos de futuro (energías renovables, sector primario, investigación,
tecnología, etc…) y lo sexto, hacer que el máximo número de personas del mundo
sigan creyendo que, a pesar de todo lo radicales que nos hayamos vuelto, somos
un magnífico lugar para venir a visitar e, incluso, para invertir o quedarse a
vivir.
Seguro que si cada uno de nosotros, detrás de nuestro nombre
de pila, nos ponemos a modo de apellido el adjetivo RADICAL (que según el
diccionario de la RAE
significa “Partidario de reformas
extremas, especialmente en sentido democrático.”) podremos imaginar
soluciones que nos saquen de este berenjenal donde nos hemos metido sin
necesidad de tener que optar entre el hábito o el traje a rayas.
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martes, 15 de enero de 2013
'EMPERDEDORES'
Los que me conocen saben de mi curiosa
afición por acuñar ‘palabros’. De
hecho, en la ‘esquina de los habladores de ASCEGA’, ha visto la luz un
término del que me siento especialmente orgulloso: ‘Emprendesario’.
Desgraciadamente, adelantándome a
lo que se atisba en el horizonte, me veo obligado a inventar un nuevo vocablo:
‘Emperdedores’.
Los ‘emperdedores’ van a ser todos aquellos que en este año 2013
intentarán “La locura de emprender en España” y se pegarán la mayor hostia de
su vida.
¿Cuál será el perfil de estos ‘emperdedores’? Generalmente personas de mediana edad
bienintencionadas que han perdido su trabajo por cuenta ajena y que, tras darse
de bruces una y otra vez con la cruda realidad española del “no hay trabajo
para una persona como usted”, han tomado la decisión de invertir la mayoría
(sino todos) sus ahorros en montar un ‘negocio’.
El problema es que nadie les ha
explicado que montar un negocio es como enamorarse y que, cuando pasa la fase
inicial de pasión provocada por la química, donde cualquier esfuerzo, cualquier
adaptación y cualquier sacrificio se hacen con una sonrisa, tendrán que seguir
alimentando la relación y haciéndola evolucionar para que no se muera. Y eso
cuesta mucho ¡vaya si cuesta!
Cuando una persona ha trabajado
por cuenta ajena durante la mayor parte de su vida y, además, su reloj
biológico roza los 50, no está preparada, ni física ni psicológicamente, para
el sacrificio que implica montar un pequeño negocio en el que, siempre, la
delgada línea que existe entre sobrevivir o fracasar la marca él mismo, porque
su negocio dependerá casi exclusivamente de él.
Estoy seguro de que personas con
el perfil mencionado anteriormente, seguramente muy cualificadas y con amplia
experiencia en un sector, podrían ser muy válidas para participar en un pequeño
proyecto empresarial pero, sinceramente, no creo que puedan ni deban liderarlo.
Cuando no tienes el suficiente
capital para ser inversor o rentista, las indemnizaciones por despido, la
capitalización del paro, los ahorros de toda una vida o el dinero que puedas
pedir prestado suelen ser cantidades insuficientes para ‘vivir de rentas’ aunque
sí son válidas para lanzar un pequeño negocio de autoempleo, por lo que esa suele
ser la única solución que el ‘bienintencionado emprendedor’ atisba en el
horizonte para orientar su vida profesional.
El problema es que él no ve las
cosas de este modo, todo lo contrario, se ve capaz de sacar su proyecto
adelante y se lanza a la piscina aturdido por las feromonas y la adrenalina que
le provoca este enamoramiento de su nueva vida. Y lo hace, la mayoría de las
veces, sin escuchar ni dejarse asesorar por nadie con criterio y, casi siempre,
sin plan B o red de seguridad alguna.
Lo más grave es que, siguiendo el
principio popular de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” no considera
las nefastas consecuencias vitales y profesionales de un error de cálculo,
devastadoras sin duda para cualquier empresario pero mucho más para perfiles
como el suyo.
Cuando has sido empresario toda
tu vida y has ‘fracasado’, pero asumes las consecuencias porque sabías que las
reglas del juego eran las que eran y que otros jugaban con cartas ‘marcadas’,
tienes una posibilidad de levantarte, mirar hacia delante y, si le echas muchos
huevos, volver a intentarlo (tengas la edad que tengas).
Cuando tropiezas en el único
intento de autoempleo de tu vida laboral y ves como se van por el sumidero
todos tus ahorros, y no sabes lo que va a ser de tu vida a partir de ahora,
generalmente no te cuestionas el porqué, más bien te preguntas ¿y ahora qué? (a
veces mirando fijamente al bote de pastillas).
Has despertado de un sueño
romántico y te has dado de bruces con una realidad muy desagradable, una
realidad que hace que te lamentes tarde, muy tarde, de no haber pedido ayuda,
de no haberte dejado asesorar, de no haber contemplado la posibilidad de permitir que sea otro el que lidere tu
proyecto o, simplemente, de no haber invertido tu dinero en el proyecto de otro
a cambio de un puesto de trabajo.
Estoy convencido que el verdadero
futuro en España para los muchos que van a necesitar ‘comprar’ su puesto de
trabajo, pasa por acercarse a los que sabemos lo que es crear una empresa y
conocemos los riesgos que supone hacerla sobrevivir día a día en un momento tan
complicado como el que atravesamos y que, por mucho que nos digan desde el
gobierno, va para largo, para muy largo.
Hay muchas formas de buscar
trabajo, pero sólo una es válida actualmente en nuestro país para los mayores
de 45 años que siempre han sido empleados por cuenta ajena: ponerse en manos de
los que sí somos ‘emprendesarios’ y
permitirnos que les ‘fabriquemos’ un puesto de trabajo a medida de sus
necesidades.
Usted decide: ‘comprar’ un trabajo
a su medida con alguna posibilidad de futuro o postularse para que, en poco
tiempo, le admitan en el, nada exclusivo y sí muy numeroso, club de los ‘emperdedores’.
Llámeme, le ayudaré a tomar
esa decisión.
(Artículo publicado en www.ascega.es el 15 de enero)
P.S. Pisar la luna. Épico, sí, pero... ¿rentable?
P.S. Pisar la luna. Épico, sí, pero... ¿rentable?
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