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martes, 7 de mayo de 2013

CALLE DEL TRABAJO




SEPE es el acrónimo de Servicio Público de Empleo Estatal, no lo digo yo, lo dice la página web del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Y lo primero que me llama la atención es que a ese acrónimo le faltan letras o, sencillamente, las tiene mal colocadas.

Si fuese SPEE estaría bien, porque sería casi como una droga de diseño, si fuese SEPUEMES tampoco estaría mal porque recordaría al mantra más repetido en estos tiempos “Sí se-puemes”, en cualquier caso para mí será siempre el INEM (Individuos Nunca EMpleados), un lugar donde te apuntabas cuando ya habías conseguido un trabajo, sólo porque era obligatorio que te expidieran un certificado para que la empresa que te había seleccionado pudiese formalizar contigo el contrato laboral.

Durante muchos años como empresario realicé contrataciones y jamás conseguí que el INEM me aportase ni uno solo de los trabajadores que yo demandaba, eso sí, cuando  seleccionaba a un trabajador éste tenía que pasar obligatoriamente por allí, afortunadamente hacía una cola diferente a los que estaban ‘sellando la cartilla del paro’ y perdía muy poco tiempo.

Esta reflexión me lleva a proponer la eliminación del SEPE. Que el Ministerio de Empleo se encargue de todo lo que tenga que ver con las prestaciones a desempleados y que la búsqueda de empleo pase a ser de ámbito puramente privado (agencias de empleo, ETTs, etc…). Un gasto menos.
  
A lo mejor estoy interpretando mal lo que significa ser un Servicio Público de Empleo Estatal y su verdadera función es dar Empleo Público en un Servicio más del Estado, es decir, a quienes hayan aprobado una oposición o hayan sido contratados por la administración. En este caso me reafirmo en lo dicho: es un organismo que sobra.

Si una empresa necesita un trabajador no duden ustedes de que lo encontrará sin necesidad de la intermediación de ninguna oficina pública, el problema ahora es otro totalmente distinto, en España no hay trabajo porque no se crean empresas suficientes  para que haya demanda de nuevos trabajadores y, además, en las empresas ya existentes a veces no hay negocio suficiente para mantenerse a flote y, mucho menos, para aumentar su plantilla teniendo que asumir los altísimos costes sociales que eso supondría.

Podemos caer en la tentación de valorar positivamente que a principios del mes de mayo de 2013 en España sólo haya 5 MM de parados apuntados en el INEM en relación a los más de 6,2 MM de ‘activos sin actividad’ que refleja la Encuesta de Población Activa, pero sólo estaríamos aplastando con cifras la cruda realidad de muchas familias que no trabajan, que no perciben ayudas del Estado y que, desgraciadamente, es muy fácil que ya formen parte para siempre de los excluidos sociales (los también conocidos como  pobres cuando no usamos eufemismos).

Entonces ¿qué hacemos? Lo primero ponernos de acuerdo en que, para que nuestro país siga siendo un lugar donde merezca la pena vivir, tendremos que dar trabajo, al menos, a 4 MM de personas en apenas dos años (asumiendo todavía un desempleo cercano al 10% de la población activa que en otros lugares sería una cifra insostenible).

Si estamos de acuerdo lo siguiente que deberíamos de hacer es eliminar las cotizaciones sociales de todos los autónomos y de todos los contratados por esos autónomos y por pequeñas empresas durante, al menos, esos dos años. En compensación, nadie de los que se acoja a estas exenciones computará ese período para su pensión o para su prestación por desempleo.

Por último deberíamos bajar los impuestos, especialmente los indirectos como el IVA para poner más liquidez en manos de los consumidores, a la vez que deberíamos lograr que fluya el crédito a través de un banco público que relaje los criterios de riesgo que actualmente la banca comercial está aplicando a particulares y empresas.

Si a todo lo anterior le sumamos el desmantelamiento de la macroestructura de las diferentes administraciones y mejoramos en eficacia e independencia nuestra justicia, entonces no habrá quien nos pare.

¿Fácil? Nada en la vida es fácil. ¿Urgente? Muy urgente. ¿Importante? Muy importante. 

Pasemos hoy mismo a la acción si no queremos que en el único sitio de nuestras ciudades donde haya trabajo sea en el nombre de una calle.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Se buscan personas mayores de 45 años para trabajar en LIBERTAD S.L.


Te propongo trabajar en la nueva empresa que voy a crear en la España del siglo XXI. 

Se llamará LIBERTAD aunque algunos me aconsejan que la llame UTOPÍA.

El primer requisito que debes cumplir es ser mayor de 45 años, el segundo haber perdido la esperanza de encontrar un trabajo por cuenta ajena 'normal' y el tercero, tener necesidad  y ganas de trabajar apasionadamente en un gran proyecto durante los próximos años.

Te ofrezco una tarea a desarrollar adecuada a tu experiencia, a tu capacidad y a tu gusto y, además, pretendo pagarte una cantidad acorde a dicha tarea.

Te garantizo que te sentirás muy satisfecho con la retribución básica que voy a ofrecerte (que siempre te permitirá llevarte para casa cada mes una cifra superior a 2.000 € netos) pero, aún así, me comprometo a pagarte mucho más si la empresa consigue los beneficios esperados.

Por supuesto te abonaré por adelantado cualquier tipo de gasto en el que necesites incurrir para el desarrollo de tu labor y pondré a tu disposición los materiales y medios técnicos adecuados para la tarea que realices en cada momento.

Intentaré que el horario que dediques a tu trabajo se circunscriba a los primeros cinco días de la semana y que el viernes a partir de las 15 h la única profesión que debas ejercer sea la de miembro de tu familia, sea ésta del tipo que sea.

Disfrutarás de 30 días laborables al año en los que no estarás obligado a realizar tu tarea, sin embargo recibirás la misma retribución que si estuvieses haciéndola.

De un modo u otro ambos cumpliremos con la legalidad  en materia fiscal y laboral, siendo la empresa la que se encargue de todos los gastos y trámites administrativos que ello lleve aparejado. 

Formalizaremos un contrato entre ambos en donde quedará recogida cuál es tu tarea, cuál es el método para hacerla y cuáles las condiciones de tiempo y retribución fija y variable para llevarla a cabo. 

Además recogeremos en ese mismo contrato una cláusula que especifique que, el día en que no desees seguir colaborando en el proyecto, podrás marcharte sin 'rencores' y que, el día en que lo desee yo, también tú te marcharás sin 'rencores'. 

En ambos casos nos avisaremos con un mes de antelación y no tendremos derecho a litigar entre nosotros ni a exigir al otro más allá que lo que es lógico: tú, que yo te pague el trabajo de ese último mes y yo, que tú acabes la tarea que te hubiese sido asignada para esos últimos días. 

Si te ha convencido esta propuesta mándame tu CV  y te enviaré la descripción del puesto que más se adapte a ti en LIBERTAD S.L.

Si no te ha convencido, lo siento. Espero que tengas suerte y encuentres lo que buscas en alguna de las empresas del siglo XX que todavía existen en España.  



miércoles, 14 de marzo de 2012

Cuestión de semántica...


No hay trabajo. No hay consumo. No hay trabajo. No hay recaudación. No hay trabajo. No hay política social. No hay trabajo. No hay crédito. No hay trabajo. No hay pago de deuda. No hay trabajo. No hay estabilidad. No hay trabajo. No hay futuro.


Según la RAE, entre muchos otros significados, el trabajo es una "penalidad, molestia, tormento o suceso infeliz".


Ahora me explico por qué algunas personas no quieren empezar a  trabajar.

Y si le pedimos a la RAE que nos defina "trabajos" la cosa se vuelve todavía más cruda ya que nos dice que significa "estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida".

Ahora me explico por qué algunas personas quieren dejar de trabajar.

Algo falla. Parece que la solución para todos nuestros males es que haya trabajo y resulta que trabajar es algo horrible, tóxico, algo que nos hará infelices.

Si me permitís una reflexión, quizá el trabajo sea sólo un medio para conseguir un fin (generalmente el dinero que necesitamos para seguir dentro del sistema), esto me hace pensar entonces que el dinero es más importante que el trabajo (el fin justifica los medios).

Hay dinero. Hay consumo. Hay dinero. Hay recaudación. Hay dinero. Hay política social. Hay dinero. Hay crédito. Hay dinero. Hay pago de deuda. Hay dinero. Hay estabilidad. Hay dinero. Hay futuro.

¡Pues vaya desastre!  Tenemos que dedicar nuestra vida a trabajar hasta que consigamos el suficiente dinero para dejar de hacerlo, cosa que es muy probable que no suceda nunca.

¿Y si fuese una cuestión semántica?

Propongo cambiar la palabra 'trabajo' por la palabra 'pasatiempo' que, según el DRAE, significa  "Diversión y entretenimiento en que se pasa el rato".

Ahora, por lo menos, el medio para conseguir el fin suena bien ¿verdad?

Me viene a la mente una pregunta relacionada con esta elucubración ¿seremos capaces de conseguir el dinero necesario para estar en el sistema haciendo algo que nos divierta y nos entretenga?

Si tienes alma de empresario y logras crear o participar en un proyecto serio que te apasione, te garantizo que sí. 

Conseguirás 'pasar el rato' entretenido, divirtiéndote y, con un poco de suerte, el dinero dejará de ser un fin en sí mismo.  

Otra solución es cambiar el sistema y abandonar el dinero como elemento clave del mismo. Yo no me veo con ganas ni tiempo suficiente para intentarlo. Es producto de mi forma de entender la vida, soy más del Carpe Diem que de la Ciencia Ficción.
  








  


viernes, 24 de febrero de 2012

Un pequeño avance del libro "NO HAY HUEVOS"


Primera parte
La locura de ser emprendedor en España 

Créeme, sé de lo que hablo. España, hoy, no es país para emprender.

El riesgo es demasiado grande y las posibilidades de éxito real muy pocas. Me refiero a ese éxito que todo emprendedor anhela cuando lanza un proyecto empresarial: el de hacerse rico.

Y he dicho rico, no multimillonario.

Rico significa para la mayoría de los españoles no tener que preocuparse del dinero, que éste sea suficiente para las cosas básicas de la vida: comer, tener una o dos casas, uno o dos coches, alguna afición, viajar un poquito, dar una buena educación y algún capricho a los hijos, cuidar a sus padres y tener garantizada una vejez placentera gracias a unos ahorrillos razonables.

En España, hoy, la mayoría de los emprendedores no tienen intención alguna de ser empresarios.

Hablo de ese concepto de ‘empresario’ como aquella persona que pretende crear o relanzar un negocio propio con grandes objetivos de crecimiento, facturación, beneficio, creación de puestos de trabajo, expansión internacional, etc…

En España, la mayoría de los emprendedores son como el resto de las personas, buscan un trabajo, de ahí que se hable tanto de “autoempleo”, el mejor sinónimo que existe actualmente de ‘esclavitud’.

¿Por qué me atrevo a comparar el autoempleo con la esclavitud? Pues sencillamente porque tú eres el que trabaja hasta el desfallecimiento, siempre estás en la cuerda floja, no tienes libertad de movimientos, apenas sacas para comer y el Estado se lleva todo el beneficio.

¿Hay mejores opciones? ¿Hay opciones? En España, hoy, no.